DIARIO CRÓNICAS DE ARIES
Art. Pub. 01, año 01, tomo I
Salvemos al MACO

Un verdadero artista buscaría salvar al MACO

Por Eduardo Alarcón Orozco – 27 de abril de 2021

Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca

Siguiendo los pasos de Francisco Toledo

Hace más de treinta años Francisco Toledo, quién defendiera su estilo como “artista autónomo” y que se desmarcó siempre de la generación de la ruptura así mismo, y quién, además fuera considerado uno de los mexicanos creativos más importantes del mundo, creó en su amada ciudad entre muchos otros el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, (MACO) hoy en un naufragio coyuntural.

En nuestro tiempo, resulta innegable que la aportación artística y cultural que dicho “hombre mono” (como se retrataba así mismo), el pintor, llevó a cabo en dicho museo fue una aportación extraordinaria por medio de la cual se abrieron los ojos del arte y la cultura oaxaqueña, desde la capital, la montaña, sus valles, el itsmo, sus playas, el país y al mundo. Una visión, de Oaxaca emergió inmensamente y puso sobre la mesa el gran valor que representa el arte y la cultura en la vida cotidiana de los pueblos por tal razón, la problemática del MACO hoy nos divide.

En aquellos, que tienen un legítimo interés en que el MACO y el nutriente de sus artistas y las colecciones, así como el espíritu de sus fundadores y de sus patrocinadores cuya conjunción armónica sigan despertando, cautivando y asombrando toda aquella propuesta que en los museos se conjuga para darle a los usuarios la experiencia de su sabia artística y; los que cierran los ojos, tan sólo para continuar dormidos en la ausencia del nutriente vital que inflama las velas de nuestra especie, conducidos por la gama de colores, texturas y líneas que se enlazan un una armonía de formas y expresiones que hoy son sin lugar a dudas testimonios indispensables para entenderla.

Cerrar los ojos, no sólo es dejar de ver lo que está sucediendo al interior del MACO sino que además, lo que podría sucederle a cualquier espacio cultural que hoy resulta sumamente vital para entender nuestro momento, admirar nuestro pasado y visualizar nuestro futuro como especie. Es, cerrar nuestros sentidos a la cultura y al arte y con ello negarnos la vida cotidiana, como algo que sucede en nuestra experiencia y no así en lo exterior, determinado por agentes no deseados.

La sociedad de Oaxaca, el país entero, el Estado Mexicano, sus leyes como lo es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en diversos artículos y los tratados internacionales establecen el derecho a la Cultura como un derecho fundamental cuya observancia general, abstracta e impersonal, debe ser respetada y en su caso disfrutada por cada individuo en esa dignidad inherente a su máxima realización, por lo que confiaron a los patronatos y distinguidas autoridades en que velarían por ese supremo derecho y cuidarían del patrimonio cultural. El desacato, a esa devoción que debemos tener ante dicho mandato que reconoce algo más allá de la soberanía, se expresa como la ausencia de ese alimento indispensable que nutre nuestra identidad y extiende nuestros valores como seres pensantes, integrales y dignos, por lo que resulta una respuesta ante ello la conversión insurgente inmediata y al estado actualizar su obligación en ser garante de lo que ambos están obligados a salvaguardar y que se materializa en cualquier esfuerzo y visión que nuestros maestros dejaron para beneficio de nosotros y de los que vendrán después, ahora en pugna sobre el MACO, su acervo y su legado y todo lo que tuvo que ser para su vigencia y actualidad.

Ante nuestra consciencia, se vislumbran dos caminos, el de la verdad que significa conocer la situación del MACO, y tomar acción para transformarla en una cotidianidad cercana a la gente y en lo particular a los jóvenes tanto en la difusión de su acervo, como el de sus actividades que deberían estar sucediendo ante la situación que se vive en pandemia, no sólo, con el ánimo de sobrellevar un aspecto subjetivo de expresión artística, sino de tomar en nuestras manos la propia actividad que involucra al ser en la experiencia museográfica y de su aplicación práctica para la vida, y la de tomar el nutriente de esa sabia cultural y artística avivando la llama en todos y cada uno de los actores cuyo derecho fundamental debe dejar de ser letra muerta en nuestra ley, y; el otro, que resulta de ligar el fracaso de la corrupción sobre las instituciones para dejar morir ese impulso vital que es indispensable en estos tiempos de cambio que involucran el renacimiento de la humanidad.

Abrirnos, a la consciencia con lo que ven nuestros ojos, captan nuestros sentidos, interiorizamos en la experiencia museográfica y adecuamos a nuestras formas de vida se traduce ahora en un

¡Luchemos por el MACO!, como lo volvería a fundar Toledo en un matiz terracota, figuras que transmutan y aluden a hombres, mujeres y niños en armonía con su espíritu creador y su estrecha vinculación con la tierra, sus ciclos, su poder transformador y la consciencia de la grandeza de lo que nos hace ser seres humanos.